03. Los hipermodernos




En paralelo con la madurez de la escuela posicional, en las décadas de los años veinte y treinta, se estaba desarrollando una nueva escuela. Sus integrantes se llamaban a sí mismos "hi­permodemos", y sus ideas ejercerían un dramático impacto sobre el problema del centro de peo­nes. Sus líderes espirituales, Aaron Nimzovich y Richard Réti, publicaron sus obras revolu­cionarias en los años veinte. Nuevas ideas en ajedrez, de Réti, vio la luz en 1922, mientras que la primera edición de Mi sistema, de Nimzovich, apareció en Berlín en 1925. Estos dos libros dejarían una huella indeleble en las décadas futuras. Los dos maestros manifestaban que el centro fijo limitaba el campo del juego imaginativo, encaminando los planes por senderos trillados.

También rechazaban el énfasis en las "reglas" de las enseñanzas clásicas. Por el contrario, se mostraban ansiosos por explorar las excepciones a tales "reglas". Mientras lo hacían, introdujeron algunos conceptos radicalmente nuevos. De especial significación fue su concepción del centro.

Considerándolo un principio de la estrategia de apertura, defendían la opinión de que el centro no debía ser ocupado con peones, ni tampoco permitir su desintegración. El centro, proclamaban, debería ser controlado por piezas. Eso significaba estructuras centrales de peones completamente nuevas, la utilización flexible de los peones en la primera fase de la partida, y la máxima coo­peración entre peones y piezas. Aperturas totalmente nuevas surgieron de esa base. En primer lugar, las defensas Nimzoindia e India de Dama, pero también la Apertura Réti, la Defensa Alekhine y algunas otras menores.

Partidas de Réti y Nimzovich demues­tran las ventajas de una nueva perspectiva teó­rica acerca del centro de peones. En la primera fase utilizan los peones con suma economía. Esto ahorra tiempo para el desarrollo de pie­zas, que ejercen su fuerza sobre algunas casi­llas centrales. Por lo general, un alfil de fian­chetto, cuya diagonal atraviesa el centro, y un caballo concentran sus esfuerzos sobre una de estas casillas. El control del centro a menudo se acentúa con la clavada de una pieza rival que, si no, podria ejercer influencia sobre una importante casilla central. El juego de los hi­permodemos se caracteriza por el inteligente uso de los alfiles y la actividad coordinada de los caballos. Una vez dispuesto el escenario de alfiles y caballos, los peones pueden participar en la apertura de la posición y apoderarse de la iniciativa. La consecuencia de un razonamiento así es visible en las formaciones de peones. Pasamos de las estructuras clásicas, simétricas, a nuevos es­quemas restringidos, más flexibles y cada vez más alejados del ideal clásico.

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